Aprender a caminar es uno de los hitos más importantes del desarrollo infantil. Durante los primeros años de vida, la forma de caminar de los niños experimenta numerosos cambios a medida que mejoran su equilibrio, coordinación y fuerza muscular.
Por este motivo, algunas características que pueden llamar la atención de las familias forman parte del desarrollo normal. Sin embargo, existen determinadas señales que conviene consultar para descartar posibles alteraciones.
Signos de alerta que merecen una valoración profesional
1. Caminar de puntillas de forma persistente
Muchos niños caminan de puntillas de manera ocasional mientras exploran nuevas formas de movimiento. Sin embargo, si esta forma de caminar persiste con el paso del tiempo o aparece de manera constante, es recomendable realizar una valoración.
2. Caídas frecuentes o dificultad para mantener el equilibrio
Las caídas forman parte del aprendizaje. No obstante, cuando son excesivamente frecuentes para la edad del niño o van acompañadas de torpeza llamativa, puede ser conveniente consultar con un profesional.
3. Dolor al caminar o durante la actividad física
Los niños no deberían presentar dolor de forma habitual al caminar, correr o jugar. Cuando aparecen molestias recurrentes en los pies, tobillos o piernas, es importante identificar la causa.
4. Desgaste irregular del calzado
Observar cómo se desgastan los zapatos puede aportar información sobre la forma de caminar. Un desgaste muy marcado o asimétrico puede ser señal de una valoración biomecánica.
5. Caminar con los pies excesivamente hacia dentro o hacia fuera
Durante algunas etapas del crecimiento pueden observarse variaciones en la orientación de los pies. Sin embargo, cuando estas son muy marcadas o generan dificultades funcionales, es conveniente estar atentos.
6. Cojera o cambios repentinos en la marcha
Cualquier cojera persistente o cambio brusco en la forma de caminar deben ser evaluados por un profesional sanitario.
Cada niño se desarrolla a su propio ritmo. Por ello, la presencia de alguno de estos signos no significa necesariamente que exista una patología.
Una valoración adecuada permite diferenciar entre cambios normales del desarrollo y situaciones que deben llevar seguimiento o tratamiento.
El papel del podólogo en la marcha infantil
El podólogo es el profesional sanitario especializado en el estudio del pie y de la marcha. A través de la exploración clínica y, cuando es necesario, de un estudio biomecánico, puede analizar cómo camina el niño, detectar posibles alteraciones y orientar a las familias sobre las medidas más adecuadas en cada caso.
La observación temprana y las revisiones cuando existen dudas pueden contribuir a un adecuado desarrollo de la marcha y a una mejor salud podológica en la edad adulta.