Estás en la playa. Lo tienes todo: la sombrilla, la tumbona, la toalla, la nevera llena de bebidas y aperitivos fríos. Es el día ideal para darse un baño en el agua. Te vas acercando a la orilla, estás a punto de dar el salto y… ¡ay! Sientes un dolor punzante y profundo en la planta del pie. Cuando te fijas mejor, ves un pez pequeño, con escamas verdosas y color tierra medio escondido entre la arena. Lo reconoces: es un pez araña.
Esta es una escena que podría darse en cualquier playa del Mediterráneo o el Atlántico español, donde habitan estas especies de peces y otros animales con púas, como los erizos de mar. En el caso de los peces araña, su picadura puede producir dolor, mareos, náuseas, cefaleas, vómitos, presión arterial baja y calambres. No obstante, hay personas que pueden sufrir síntomas más graves como parálisis muscular, dificultad respiratoria y arritmias cardíacas, entre otros. Los casos de muerte son excepcionalmente raros, pero pueden ocurrir si el veneno penetra una vena.
La picadura del erizo de mar suele ser más leve, pero presenta un mayor riesgo para la salud cuando las púas producen heridas profundas. Entre los síntomas más comunes están los dolores musculares, malestar general, náuseas, vómitos y parálisis total o parcial de algunas partes del cuerpo.
En ambos casos, el pie se inflama, se manifiesta palidez en la zona que rodea la picadura y el resto de la piel va adquiriendo una tonalidad azulada. Si el caso es grave, puede tomar una coloración aún más oscura, una complicación llamada necrosis: la desvitalización de los tejidos.
Estos riesgos asociados a las actividades al aire libre como pasear por la playa o nadar en el mar pueden producir complicaciones que, de no tratarse correctamente, pueden producir consecuencias muy graves.
Consejos
Desde el Ilustre Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía queremos ofrecer algunas recomendaciones para prevenir o minimizar los problemas que generan las picaduras de estos animales.
- Si vamos a una playa por primera vez, informarnos de si es habitual la presencia de estos animales en la zona de baño.
- Emplear calzado de baño para evitar lesiones en la planta del pie.
- En caso de picaduras, limpiar la zona con abundante suero fisiológico para eliminar restos de arena y la suciedad que puedan estar adheridos a la planta del pie.
- Si las púas son visibles y fácilmente accesibles, extraerlas con suavidad y cuidado para que no se rompan.
- Sumergir la zona afectada en agua caliente durante 30 minutos.
- Aplicar un antiséptico (povidona yodada, clorhexidina…) en la zona afectada y colocar un apósito estéril.
- Si los síntomas son leves es recomendable recurrir al podólogo lo antes posible para que pueda revisar el daño causado y extraer aquellas púas o cuerpos extraños que puedan estar profundamente incrustados, ya que un tratamiento a tiempo evitará sobreinfecciones y posibles complicaciones.
- En caso de tener complicaciones más graves, como mareos, náuseas, etc., acudir al servicio de Urgencias más cercano.