Seleccionar página

EVOLUCIÓN DEL TÉRMINO PEDICURA

Las palabras PEDICURO Y PODOLOGO fueron sinónimas, los antecedentes del actual
Podólogo fueron primeramente los Pedicuros y posteriormente los Callistas (CirujanosCallistas).

El uso del término Pedicuro como el profesional que trata las afecciones de los pies, ha
ido diluyéndose en el tiempo a la vez que fue imponiéndose el nombre de Podólogo.

El lenguaje es algo vivo y dinámico, por ello se han adueñando del término pedicura los
esteticistas para denominar la manicura de pies, pero no como profesión, sino como una de
sus funciones.

Si buscamos en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española el significado
de la palabra pedicura reenvía al término callista y llegando a éste comprobamos:

“Callista: Persona que se dedica a extirpar y curar callos, uñeros y otras dolencias de los pies”

Es la Orden de 31 de julio de 1962 por el que se aprueban los programas de las
enseñanzas de la especialidad de Podología para los ATS. (ver pág. 12246 del BOE 28 agosto en
el apartado de Orientaciones Metodológicas, párrafo tercero donde podemos leer “ De otra,
que una parte de la especialidad, la denominada pedicura, que comprende las afecciones de la
piel y sus anejos ……“.

En la Exposición de Motivos del Decreto 727/1962 de 29 de marzo, hace referencia a
que el término de cirujano callista, (que es la denominación que sucede al término PEDICURO)
que “debe abandonarse a favor del término podólogo”.

El Ministerio de Economía y Hacienda, suprimió el epígrafe de Pedicuro de la antigua
Licencia Fiscal y lo sustituyó por el actual de Podólogo núm. 838, En el Impuesto sobre
Actividades Económicas (I.A.E.) o sea en la actualidad no existe epígrafe para pedicuría.

El Real Decreto 630/1995, de 21 de abril, establece el título profesional de Técnico en
Estética, y ya utiliza el término pedicura en el punto 2.1.16ª sobre competencias al referirse a:

“-Manicura, pedicura y tratamientos estéticos específicos para manos y pies”.

En el punto 4.3 se refiere a las condiciones de seguridad e higiene en el proceso de
manicura y pedicura mediante técnicas de estética y finaliza señalando:

Si se detectan en el cliente indicios de patología en las uñas, zona periungueal o piel se remite
a consulta médica” (podólogo).

Es importante señalar que cuando un esteticista trata unas durezas no patológicas,
nunca puede usar instrumentos de corte. La normativa citada señala:

“-Las durezas y rugosidades de la piel son eliminadas por abrasión mediante la utilización de
productos cosméticos exfoliantes y/o de accesorios abrasivos al uso”.

La persona esteticien tiene asignado el campo del tratamiento estético del pie
(pedicuria), pero le está vedado cualquier tratamiento de cualquier patología del pie por
simple que sea (por ejemplo una callosidad o una uña enferma) por ser campo del podólogo
(art. 7.2.d) de la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias que señala como
campo profesional del podólogo: “…el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y
deformidades de los pies…”.

Teniendo vedada la utilización de instrumentos corto punzantes, en la actualidad, la
Orden ESS/1451/2013, por la que se establecen disposiciones para la prevención de lesiones
causadas por instrumentos cortantes y punzantes en el sector sanitario y hospitalario,
transpone al ordenamiento jurídico español la Directiva 2010/32/UE, del Consejo, que aplica el
Acuerdo Marco para la prevención de las lesiones causadas por instrumentos cortantes y punzantes en el sector hospitalario y sanitario.

Conforme a la Directiva 2010/32/UE del Consejo, de 10 de mayo de 2010, que aplica el
Acuerdo marco para la prevención de las lesiones causadas por instrumentos cortantes y
punzantes en el sector hospitalario y sanitario se considera «Instrumental médico
cortopunzante»: todo objeto o instrumento necesarios para el ejercicio de actividades
específicas de la atención sanitaria, que puedan cortar, pinchar y causar una herida o infección.
El instrumental médico cortopunzante se considera equipo de trabajo conforme a los términos
de la Directiva 89/655/CEE sobre equipos de trabajo.

La Cláusula 4 de la citada norma prevé, entre sus Principios que:

1. Un personal sanitario bien formado, dotado de los recursos adecuados y protegido, juega un
papel esencial en la prevención de las heridas y las infecciones causadas por instrumental
médico cortopunzante. La prevención de la exposición constituye la estrategia clave para
eliminar o reducir el riesgo de heridas o de infecciones en el ejercicio profesional.

Por su parte, la Cláusula 6 en relación a la Eliminación, prevención y protección indica:

1. Cuando los resultados de la evaluación de riesgos revelen un riesgo de heridas con
instrumental cortopunzante o de infección, se debe eliminar la exposición de los trabajadores a
través de las siguientes medidas, sin importar el orden:
— Especificar y aplicar procedimientos seguros para la utilización y eliminación del
instrumental médico cortopunzante y de los residuos contaminados. Estos procedimientos se
reevaluarán periódicamente y formarán parte integrante de las medidas de información y
formación de los trabajadores incluidas en la cláusula 8.
— Eliminar el uso innecesario de instrumental cortopunzante mediante la aplicación de
cambios en la práctica y, basándose en los resultados de la evaluación de riesgos, proporcionar
dispositivos médicos que incorporen mecanismos de protección integrados.

Se observa en definitiva, con la actual regulación de la cuestión, que los instrumentos
propios de la podología, como profesión sanitaria, no pueden ser utilizados por esteticistas,
cuya única actividad debe ser el embellecimiento de los pies, y nunca el tratamiento y/o
diagnósticos de patologías de los pies.

ASESORÍA JURÍDICA
CONSEJO GENERAL DE COLEGIOS OFICIALES DE PODÓLOGOS

 

 

0
Compartir