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Tras la publicación del Real Decreto 8/2020 y analizadas las actuales medidas urgentes
extraordinarias para atender el impacto económico y social del COVID 19 se hace necesario
comunicar al Gobierno la grave situación de emergencia en que se deja a los profesionales de
la podología, que se encuentran ante la completa indefinición legal sobre la situación de sus
clínicas, siendo necesario que por nuestras autoridades se contemple la podología como
actividad suspendida, afectada directamente por la pandemia ocasionada por el COVID-19, a
los efectos de solicitar expedientes de regulación de empleo de suspensión por fuerza mayor y
las oportunas ayudas a los autónomos.

La falta de material sanitario en la sanidad pública (EPI´s) exige que todos los esfuerzos
se destinen a abastecer los Hospitales de nuestro país, y el COGECOP a través de todos los
Colegios profesionales de España pone a disposición del Ministerio de Sanidad todo el material
que voluntariamente desde las consultas podológicas se puede donar, tal y como ya se ha
hecho saber por nuestros Colegios a sus respectivas autoridades autonómicas.

Reiteramos nuestra plena disposición para cualquier gestión que consideren.

Consideramos que la atención de urgencias podológicas por parte de nuestros
colegiados deben mantenerse para no contribuir al colapso de los servicios de urgencias
hospitalarios. Todo ello debe de conllevar la orden de cierre de las clínicas podológicas
(salvo urgencias) para evitar posibles contagios de pacientes positivos asintomáticos al salir
de sus domicilios y también para no contribuir a incrementar la falta de suministro de
material sanitario. Por tales motivos debe considerarse la podología como una actividad
suspendida a todos los efectos salvo la asistencia a urgencias.

En relación a evitar los contagios, desde el Consejo General de Colegios Oficiales de
Podólogos, no podemos garantizar una asistencia segura a nuestros pacientes por los
siguientes motivos:

– No hacer público el cierre específico, confunde a la población animándola a venir a
nuestros centros y confundiendo a autoridades como ya ha ocurrido en algunas
Comunidades Autónomas.

– Parte de nuestros procedimientos implican un contacto directo y mantenido en el
tiempo con el paciente, aumentando el riesgo de contagio entre el paciente y el
podólogo.

– Muchos de nuestros tratamientos no tienen carácter urgente por lo que pueden ser
pospuestos, evitando que los pacientes tengan que desplazarse a las clínicas y
disminuyendo el riesgo de contagio o propagación. Ya hemos puesto en marcha un
protocolo por el cual el paciente urgente es atendido previamente por teléfono
mediante un cuestionario.

– La conservación y almacenaje de la mayor cantidad de material posible exige su no
utilización en nuestra consultas, y salvo urgencias, ni los pacientes, ni los podólogos ni
el personal de sus clínicas tienen garantizado el derecho a su salud, ni es posible
garantizar el no contagio, de modo que todo este material debe quedar a disposición
de los profesionales sanitarios que actúan en primera línea en nuestro sistema
sanitario público.

– Desde la Administración del Estado se está aconsejando la restricción del movimiento
de las personas, por lo que la asistencia de nuestros pacientes, en su mayoría personas
mayores, a nuestros centros, y sin los EPI´s suficientes, no haría otra cosa sino ayudar
en la propagación del virus.

La realidad es que, como consecuencia de esta indeseada crisis sanitaria que estamos
sufriendo, la gran mayoría de las clínicas podológicas han decidido cerrar sus centros, para
preservar su salud, la de sus trabajadores y la de sus pacientes. Por tanto, el desarrollo del
artículo 17 del Real Decreto 8/2020 deberá contemplar a la podología como actividad
suspendida y en todo caso desarrollar debidamente el alcance de la ayuda económica que se
contiene en dicho artículo, del que cabe múltiples interpretaciones y genera confusión en el
colectivo afectado, considerando que las pérdidas de facturación justificadas deben
contemplarse de la forma más amplia posible.

En base a todo lo expuesto, y siempre primando la protección de nuestros pacientes y
profesionales, desde el COGECOP, solicitamos el cierre de todas las clínicas de podología
exceptuando aquellas urgencias imprescindibles.

Desde el Consejo General de Podólogos se ofrece el incondicional apoyo y nuestra
plena colaboración al Gobierno y a nuestras autoridades sanitarias para hacer frente a la actual
situación, y quedan a su entera disposición los profesionales sanitarios podólogos de cada
rincón de este país, con el firme propósito de volver a la normalidad cuanto antes.

Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos

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