Con la llegada del verano, muchas personas aprovechan las vacaciones y el buen tiempo para realizar rutas de senderismo, excursiones por la montaña o largas caminatas al aire libre. Aunque estas actividades aportan numerosos beneficios para la salud, también pueden causar daños en nuestros pies si no tomamos algunas precauciones.
Las ampollas son una de las molestias más frecuentes entre quienes practican senderismo, especialmente cuando aumentan las temperaturas o se realizan recorridos más largos de lo habitual. Suelen producirse por el roce repetido entre la piel, el calcetín y el calzado.
Además, el calor, la humedad y el sudor aumentan el riesgo de que aparezcan, especialmente en zonas como los talones, la planta del pie o los dedos.
Desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía te dejamos algunos consejos que pueden ayudarte a prevenir la aparición de ampollas este verano.
Utiliza un calzado adecuado
El calzado debe adaptarse al tipo de ruta y proporcionar una correcta sujeción del pie. Es recomendable utilizar botas o zapatillas de senderismo que ya hayan sido utilizadas previamente y que resulten cómodas desde el primer momento.
Elige calcetines técnicos
Los calcetines específicos para actividades deportivas ayudan a gestionar mejor la humedad y reducen la fricción. Deben ajustarse correctamente al pie y evitar pliegues que puedan provocar rozaduras.
Mantén los pies secos
La humedad favorece la aparición de ampollas. Durante rutas largas puede ser útil cambiarse de calcetines si están húmedos por el sudor.
Presta atención a las zonas de riesgo
Si sabes que determinadas áreas de tus pies suelen sufrir rozaduras, puedes protegerlas previamente con apósitos específicos o productos diseñados para reducir la fricción.
Incrementa la actividad de forma progresiva
Si no estás acostumbrado a caminar largas distancias, conviene aumentar gradualmente la duración y la intensidad de las rutas para que los pies se adapten al esfuerzo.
¿Qué hacer si aparece una ampolla?
Si durante una excursión notas una zona de roce o una ampolla que está apareciendo, es recomendable detenerse y proteger la zona cuanto antes para evitar que el problema empeore.
Cuando las ampollas son grandes, dolorosas o se infectan, es importante acudir a un podólogo para recibir el tratamiento adecuado.
Además, tu podólogo de confianza puede ayudarte a identificar factores que favorecen la aparición de ampollas, como determinadas alteraciones en la marcha, problemas biomecánicos o un calzado inadecuado.
Antes de enfrentarte a una ruta exigente o si sufres molestias habitualmente al caminar, una valoración podológica puede ayudarte a disfrutar del senderismo con mayor comodidad y seguridad.