La fascitis plantar es una de las lesiones más comunes en los pies, causando dolor en el talón y la planta del pie. Afecta a una gran parte de la población, sobre todo a quienes caminan mucho, hacen deporte o pasan muchas horas de pie al día.
La planta del pie tiene un tejido muy fuerte y elástico, llamado fascia plantar, que va desde el talón hasta la base de los dedos y ayuda a que el arco del pie se mantenga firme.
Cuando caminamos, corremos o estamos mucho tiempo de pie, este tejido puede sobrecargarse. Si esto ocurre repetidamente, aparece la fascitis plantar, una lesión que provoca dolor y rigidez, sobre todo en la zona del talón.
El síntoma principal de esta lesión es un dolor punzante en el interior del talón, que empeora al levantarte por la mañana o tras estar sentado un rato. Mejora un poco al caminar unos minutos, pero vuelve o empeorar al final del día, tras pasar mucho tiempo de pie o hacer ejercicio. A veces, puede aparecer una leve hinchazón o rigidez en la planta del pie.
Si tienes un dolor con estas características es aconsejable acudir a una revisión podológica para que un profesional pueda evaluar tus síntomas.
Algunas de las causas más habituales por las que suele aparecer la fascitis plantar son las siguientes:
- Pasar muchas horas de pie, sobre todo en superficies duras.
- Practicar deportes de impacto, como atletismo, fútbol o baloncesto.
- Tener sobrepeso, que aumenta la presión en los pies.
- Utilizar un calzado inadecuado: zapatos sin amortiguación, suela gastada, suelas rígidas o calzado muy plano.
- Tener pies planos, pies con mucho arco o problemas para flexionar el tobillo, que alteran la forma de pisar.
La buena noticia es que la mayoría de los casos se resuelven sin cirugía, con cuidados en casa y ayuda profesional. Empieza por lo básico:
- Descanso relativo: Evita correr o saltar unos días, pero camina con normalidad si no duele mucho.
- Pon una bolsa de hielo (envuelta en paño) en el talón 10-15 minutos, 3-4 veces al día, sobre todo después de actividad.
- Estira los gemelos (contra la pared) y la planta del pie (con una toalla): hazlo 3 veces al día, 30 segundos cada vez.
- Usa zapatos con buena almohadilla en el talón, suela flexible y evita ir descalzo en casa.
El rol clave del podólogo
El podólogo es un profesional especializado en diagnosticar y tratar las alteraciones del pie desde su origen. No solo identifica con precisión qué está causando la inflamación, ya sea una mala pisada, un calzado inadecuado o sobrecarga deportiva, sino que también diseña un plan de tratamiento personalizado y, cuando es necesario, plantillas a medida que redistribuyen las cargas y alivian el dolor. Si se actúa pronto, el podólogo te puede ayudar a solucionar esta patología.
Desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía, recordamos la importancia de acudir al podólogo ante cualquier molestia. La atención especializada es clave para poder disfrutar de salud podológica y mejorar la calidad de vida.