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Verrugas plantares en verano: cómo prevenir el contagio y actuar a tiempo

Jun 11, 2026 | Blog

Con la llegada del buen tiempo, las piscinas y los parques acuáticos se convierten en uno de los espacios más frecuentados para disfrutar del ocio. El uso compartido de estas zonas y de sus duchas y vestuarios aumenta el riesgo de contagio de las verrugas plantares, más conocidas como papilomas.

Aunque se trata de una lesión frecuente, a veces resulta complicado diferenciarla. Desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía te explicamos cómo identificar esta afección y qué hacer ante su aparición.

¿Qué es un papiloma?

El papiloma plantar es una lesión provocada por el virus del papiloma humano (VPH) que afecta a la piel del pie. Suele aparecer en zonas de apoyo y en el talón, aunque puede infectar a cualquier zona del pie y de las uñas causando molestias o dolor al caminar.

El contagio se produce principalmente por contacto con superficies húmedas contaminadas, especialmente cuando existen pequeñas lesiones o grietas en la piel que facilitan la entrada del virus.

¿Cómo diferenciar un papiloma de un callo?

Es habitual confundir un papiloma con un callo, ya que ambos pueden presentar un aspecto externamente parecido. Sin embargo, existen algunas diferencias importantes.

El callo aparece por presión o roce continuado y normalmente conserva las líneas naturales de la piel y en las zonas de presión directa. Además, suele doler más al presionar directamente sobre la zona.

En cambio, el papiloma elimina esas líneas de la piel y presentar pequeños puntos oscuros en su interior, que corresponden a capilares sanguíneos. El dolor suele notarse más al pellizcar lateralmente la lesión.

Para un diagnóstico certero, es importante acudir al podólogo, evitando así tratamientos incorrectos.

¿Qué hacer si aparece un papiloma?

Si crees que la lesión es una verruga plantar, es fundamental evitar la automedicación o intentar eliminarla con métodos caseros, ya que esto puede favorecer su propagación y derivar en complicaciones.

Además, al tratarse de una infección vírica, existe riesgo de contagio tanto a otras personas como a otras zonas del propio pie o del resto de cuerpo.

El podólogo es el profesional sanitario cualificado para valorar cada caso y aplicar el tratamiento más adecuado según el tipo, tamaño y localización de la lesión.

Consejos para prevenir el contagio

Aunque no siempre es posible evitar el contacto con el virus, sí existen medidas sencillas que ayudan a reducir el riesgo de contagio durante el verano:

  •       Utilizar calcetines de látex o chanclas en piscinas, duchas y vestuarios.
  •       No caminar descalzo en zonas húmedas de uso público.
  •       Secar bien los pies después del baño, especialmente entre los dedos.
  •       Evitar compartir toallas, calzado o utensilios de higiene.
  •       Mantener los pies limpios.
  •       Revisar periódicamente la piel de los pies para detectar cualquier cambio.

 

Cuidar la salud de tus pies es importante todo el año pero sobre todo en verano, época en la que están más expuestos. Si notas alguna molestia, no lo dejes pasar. Consulta con tu podólogo de confianza y acude a revisión periódicamente, aunque no tengas ningún síntoma. La detección precoz y el tratamiento adecuado ayudan a evitar molestias, contagios y complicaciones posteriores.

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