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El pie en el crecimiento: cómo evoluciona y qué tener en cuenta

Ago 28, 2025Blog

El desarrollo del pie infantil es un proceso fundamental para la salud general durante la niñez y la edad adulta. Los pies no solo sostienen el peso corporal, sino que también influyen en la postura, la marcha y la comodidad diaria.

Analicemos cómo evoluciona el pie desde el nacimiento hasta la adolescencia:

 

De 0 a 2 años

Es el periodo de mayor velocidad de crecimiento, unos 3 mm cada dos meses, lo equivalente a media talla. Por esta razón, es fundamental revisar la talla del calzado cada 3 meses para evitar problemas derivados del uso de zapatos pequeños o inadecuados.

Además, durante esta fase se aconseja que los bebés pasen tiempo descalzos para estimular su desarrollo sensorial y motor.

De 2 a 3 años

En esta etapa el pie sigue creciendo pero el ritmo se reduce a medio número cada 3 o 4 meses. Los niños comienzan a caminar por lo que se deben escoger zapatos poco rígidos, que permitan el movimiento natural del pie y les otorgue una buena sujeción.

De 4 a 7 años

Durante estos años se produce un crecimiento más lento y estable. Los niños suelen mantener la misma talla del pie durante unos 6 meses.

A partir de los 4 años, es recomendable realizar una primera consulta podológica para prevenir alteraciones de la marcha o la pisada.

A partir de los 7 años hasta los 14 – 16 años

En este periodo, los pies de los niños siguen creciendo y experimentan cambios morfológicos. Los huesos del pie continúan osificándose hasta aproximadamente los 16 años.

En estos años suele aumentar la actividad física por lo que se debe buscar un calzado que se adapte a las nuevas necesidades, teniendo en cuenta el tipo de suela, material y forma. Esta actividad física puede provocar un desgaste desigual en el calzado, señal de posibles alteraciones o patologías. Detectarlo a tiempo es clave para tratarlas cuanto antes.

 

Por último, te dejamos unas recomendaciones clave que te serán muy útiles si tienes hijos en edad de crecimiento:

  1. Revisa el calzado periódicamente. Es recomendable comprobar la talla de los zapatos cada 3 – 6 meses según la edad del niño. Un buen calzado debe permitir movimiento, no ser demasiado ajustado y respetar la morfología del pie.
  2. Observa signos de alarma. Si tu hijo camina de puntillas, se cae con frecuencia, muestra un desgaste anormal del zapato o presenta arcos plantares muy pronunciados, conviene consultar a un podólogo infantil cuanto antes.
  3. Prioriza el desarrollo saludable. El 99% de los niños nacen con los pies sanos, pero solo un pequeño porcentaje llega a la edad adulta sin alguna alteración, principalmente por el uso inadecuado de calzado. Busca un calzado cómodo que permita que los pies de tu hijo crezcan saludablemente.

 

El pie infantil evoluciona de manera constante y cada etapa requiere cuidados específicos. Elegir un calzado adecuado, dedicar tiempo a revisiones periódicas y ante cualquier duda consultar a especialistas, son medidas fundamentales para garantizar una pisada saludable a lo largo de la vida. ¡Cuidar los pies desde pequeños es invertir en salud para el futuro!

 

 

 

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