La vuelta al cole trae consigo nuevos horarios, más horas fuera de casa, actividades extraescolares y el regreso a las clases de Educación Física. También supone volver a utilizar durante buena parte del día un calzado cerrado después de los meses de verano.
En esta época, gran parte de la atención suele centrarse en elegir los zapatos para comenzar el curso. Sin embargo, el cuidado de los pies de los niños no termina con la compra del calzado escolar. Sus pies están en crecimiento y sus necesidades pueden cambiar a lo largo de los meses.
Desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía te dejamos siete hábitos sencillos que pueden ayudar a cuidar la salud de los pies de los más pequeños durante todo el curso escolar.
1. Revisa periódicamente la talla
No des por hecho que los zapatos de septiembre servirán todo el curso. Rozaduras, dedos comprimidos, dificultad para calzarse o desgaste excesivo en la puntera pueden indicar que el calzado se ha quedado pequeño.
2. Utiliza un calzado adecuado para cada actividad
El calzado de uso diario y el deportivo no tienen las mismas funciones. Para Educación Física o actividades extraescolares, utiliza una zapatilla adaptada al tipo de ejercicio, que proporcione buen agarre, estabilidad y comodidad.
3. Presta atención a los calcetines
Deben ajustarse sin comprimir el pie y favorecer la transpiración. Si se humedecen por el sudor o después de hacer deporte, conviene cambiarlos por unos limpios y secos.
4. Evita reutilizar zapatos de hermanos
Con el uso, el calzado se adapta al pie y a la forma de caminar de quien lo lleva. Por ello, no es recomendable que otro niño utilice esos mismos zapatos.
5. Revisa también el interior
Comprueba periódicamente que no haya costuras que rocen, plantillas desplazadas, suciedad, humedad o zonas deterioradas que puedan provocar molestias.
6. Observa cómo se desgasta la suela
Un desgaste muy rápido, desigual o una deformación temprana del zapato pueden ser señales de que conviene valorar la forma de pisar del niño.
7. No normalices el dolor
Dolor recurrente, cansancio excesivo al caminar, caídas frecuentes, marcha de puntillas o alteraciones en la forma de andar son motivos para consultar con un podólogo.
La compra del calzado escolar es solo el comienzo. Revisar la talla conforme pasan los meses, mantener zapatos y calcetines en buenas condiciones, utilizar un calzado adecuado para cada actividad y prestar atención a posibles cambios son hábitos que deben mantenerse durante todo el curso.
Y recuerda: si tienes dudas sobre el calzado más adecuado para tu hijo o detectas cualquier molestia o alteración en sus pies, consulta con tu podólogo de confianza.